Anticonceptivos y deseo sexual
¿Sentiste que tu libido cambió con los anticonceptivos? No estás loca ni defectuosa. Tu cuerpo habla y tus hormonas importan. Hablemos de deseo y autonomía en Espacio MUSA.
Hola mi MUSA
Hoy quiero hablarte de algo de lo que cada vez se comparte más pero aún se escucha bajito: "Desde que tomo la pastilla ya no siento las mismas ganas" o "No sé qué me pasa, siento que tengo la libido por los suelos".
Y lo primero que quiero decirte, corazón, es que no, no te estás inventando nada y tampoco significa que haya "algo mal" en ti, ni seas “rara” por no sentir igual que antes. ¿Qué nos pasará a las mujeres que tendemos siempre a pensar que algo estamos haciendo mal? Siempre echándonos la culpa incluso de no sentir…
Y es que a veces nos pasa algo muy curioso. Empezamos a notar cambios en nuestro deseo, en nuestra energía o incluso en cómo vivimos nuestra sexualidad… y rápidamente pensamos: "Será estrés", "será que estoy cansada", "será que ya no soy como antes". Enseguida nos echamos la culpa a nosotras mismas por estar sintiéndonos así.
Y sí, claro que el estrés, la carga mental o el momento vital influyen. Pero hay una pieza clave en todo esto que muchas veces se queda fuera de la conversación: las hormonas.
Los anticonceptivos hormonales funcionan regulando químicamente determinados procesos de nuestro ciclo. Y aunque pueden ser una herramienta maravillosa y muy útil para muchas mujeres, también pueden venir acompañados de algunos cambios que no siempre se explican suficiente
En algunas mujeres pueden producirse cambios en el deseo sexual. ¿Por qué? Porque al modificar ciertos niveles hormonales, también pueden influir en sustancias relacionadas con el deseo, la excitación o incluso la sensación de energía y conexión con una misma.
Y aquí viene algo importante: no les ocurre a todas las mujeres ni ocurre igual en todas.
Hay chicas que toman anticonceptivos y se sienten fenomenal. Otras notan cambios pequeñitos. Y otras sí sienten una diferencia importante en su deseo sexual o en cómo viven su cuerpo.
Lo difícil es que muchas veces pasa tan poco a poco que ni siquiera hacemos la conexión. Simplemente pensamos: "Ahora soy así".
Y quizá no tengas que pensar que has perdido tu esencia ni pienses que tu deseo se ha apagado para siempre.
A lo mejor merece la pena indagar un poco, bucear hacia el interior y hacerse preguntas cómo:
¿Desde cuándo me siento así?
¿Coincide con algún cambio?
¿Qué más está pasando en mi vida?
¿Mi cuerpo me está intentando contar algo?
Porque el deseo sexual no es una máquina con un botón de ON/OFF. Es una conversación entre hormonas, emociones, descanso, estrés, autoestima, vínculo, historia personal… y cuerpo.
Y tu cuerpo, siempre merece ser escuchado antes que juzgado.
Y recuerda, que no tienes que averiguar todo esto sola, ni resignarte a vivir con dudas. Si sientes que tu método actual no le está haciendo bien a tu bienestar o simplemente quieres explorar tus opciones con una mirada integral, cercana y respetuosa, estoy aquí para acompañarte.
Evaluemos juntas la alternativa que mejor se adapte a ti, a tus ritmos y a tu libertad.